Month: March 2015

Comunicado ante las elecciones al parlamento de Andalucía

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REFLEXIÓN ANTE LAS ELECCIONES AL PARLAMENTO DE ANDALUCÍA del 22 de marzo de 2015

Hermandad Obrera de Acción Católica
A N D A L U C Í A

Vivimos una realidad en la que la pobreza se ha hecho más profunda y extensa, la desigualdad social ha aumentado, el desempleo ha alcanzado cifras alarmantes, el trabajo asalariado se ha precarizado y los derechos sociales se han recortado. Esta situación ha puesto en evidencia una profunda crisis de la política, ya que no ha sido capaz de articular un proyecto de convivencia y de organización social donde el ser humano, especialmente el más débil y empobrecido, sea realmente el centro del mismo. Ese es el reto fundamental al que estamos llamados toda la ciudadanía y al que la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Iglesia en el mundo obrero y del trabajo, quiere, desde la fe en Jesucristo, colaborar a afrontar.

Hemos de construir un proyecto de convivencia y organización social que responda a la verdad sobre el ser humano y, por tanto, que reconozca en la práctica su valor inalienable. Ello pasa por:

  • La inclusión social de los empobrecidos.
  • La búsqueda del bien común y de la paz social cimentada en la justicia.
  • El diálogo social como contribución a la búsqueda de un proyecto de convivencia verdaderamente humano.

Como Iglesia en el mundo obrero y del trabajo, la HOAC, movida por la fidelidad al Evangelio de Jesús y orientada por la Doctrina Social de la Iglesia, en tantos valores convergente con los valores humanistas, ofrece con toda humildad esta reflexión, con una sola finalidad: promover el discernimiento sobre la participación en la cosa pública, también ante estas elecciones.

Con palabras del Papa Francisco en E.G. (La Alegría del Evangelio) hemos de comenzar por decir “NO” a “una economía de la exclusión y de la inequidad. Esa economía mata”. Cómo consecuencia, “grandes masas de la población se ven excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida”. Mientras los empobrecidos “siguen esperando”.

Para afirmar, al mismo tiempo, que “la dignidad de la persona humana y el bien común son cuestiones que deberían estructurar toda política económica… Ya no podemos confiar en las fuerzas ciegas y en la mano invisible del mercado. El crecimiento en equidad exige algo más que el crecimiento económico, aunque lo supone; requiere decisiones, programas, mecanismos y procesos específicos orientados a una mejor distribución del ingreso, a una creación de fuentes de trabajo, a una promoción integral de los pobres, que supere el mero asistencialismo”.

¿Quién puede olvidar que todo ser humano “es siempre sagrado e inviolable, en cualquier situación y en cada etapa de su desarrollo. Es un fin en sí mismo y nunca un medio para resolver otras dificultades”

Pero aún debemos añadir que “no hablamos sólo de asegurar a todos la comida, o un decoroso sustento, sino de que tengan prosperidad sin exceptuar bien alguno. Esto implica educación, acceso al cuidado de la salud y especialmente trabajo, porque en el trabajo libre, creativo, participativo y solidario, el ser humano expresa y acrecienta la dignidad de su vida. El salario justo permite el acceso adecuado a los demás bienes que están destinados al uso común”. “La economía ya no puede recurrir a remedios que son un nuevo veneno, como (…) aumentar la rentabilidad reduciendo el mercado laboral y creando así nuevos excluidos.”

Desde lo dicho y sabiendo que, la “caridad política”, llama a “la liberación y promoción de los empobrecidos, de manera que puedan integrarse en la sociedad”, valoremos las distintas propuestas políticas presentadas a las Elecciones al Parlamento de Andalucía y decidamos nuestra postura, preguntándonos:

  1. Primero, las fuerzas políticas, ¿qué plantean?
  2. Segundo: ¿Cómo están actuando de hecho, en las cuestiones fundamentales para el mundo obrero y los pobres? ¿Priorizan, tanto en sus propuestas como con hechos, la erradicación de la pobreza, la satisfacción de las necesidades vitales de personas y las familias, la creación de empleo decente, a los intereses de los grupos económicamente poderosos?
  3. ¿Qué leyes laborales proponen, han aplicado o están aplicando? La reforma laboral en vigor y las anteriores, ¿favorecen o impiden “el respeto a la dignidad del trabajo, vinculado a la dignidad de la persona”? (C.V nº 45)
  4. ¿Qué proponen o hacen para combatir los accidentes y enfermedades en el trabajo, que causan muerte, dolor y pobreza?
  5. ¿Qué propuesta y práctica real tiene cada fuerza política de gasto público y de impuestos? ¿Dónde se proponen ahorrar (recortar), en salud, educación, dependencia, vivienda, o bien en cargos públicos y suntuarios? Respecto a la política de impuestos, ¿qué proponen? ¿que paguen menos las rentas más altas, las grandes empresas y la banca…?.
  6. ¿Qué proponen y hacen para promover en la práctica los derechos familiares de las personas y los derechos sociales de las familias? ¿Hay en la práctica un apoyo a las familias, especialmente las más empobrecidas?
  7. ¿Cómo se plantea promover la producción y la economía para que, cuidando el medio ambiente, se favorezca un consumo más humano y justo?
  8. ¿Qué proponen y hacen para que las instituciones andaluzas sean transparentes, accesibles a todos los ciudadanos, combatan la corrupción y favorezcan la participación de todos y todas, para hacer posible una democracia más auténtica?

Terminamos, también con unas palabras del Papa Francisco: “Preguntémonos todos: ¿Dónde está tu hermano?… La pregunta es para todos”. ¿Qué pueden esperar de los programas políticos, que concurren a las elecciones andaluzas, los sin techo, los trabajadores precarios, los parados, los cartoneros, los chatarreros, los ancianos y ancianas, los emigrantes, los desahuciados de sus viviendas, los afectados por adicciones, aquellos a los que ésta crisis y muchas de las decisiones tomadas les han robado todo…? Seguramente aportarán pocos votos, pero son personas, ante las cuáles no vale “la complicidad cómoda y muda”.

COMISIÓN DE LA HOAC DE ANDALUCÍA
16 de Marzo de 2015

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Cultura de la igualdad y de la vida

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(Artículo de Francisco Porcar, publicado en ¡TÚ! Marzo 2015)

A principios del siglo XIX, Flora Tristán, obrera y feminista, denunciaba el uso esclavista que se hacía de las mujeres trabajadoras, tratándolas como parias y defendía en el programa político que proponía a obreras y obreros, “Unión Obrera”, el reconocimiento de la igualdad de derechos del hombre y la mujer “como único medio para constituir la unidad humana”. Consideraba la cultura de la igualdad esencial para el movimiento obrero.

En su época, esa igualdad no se reconocía ni siquiera teóricamente, mucho menos en la práctica. Hoy, gracias a la lucha de muchos años, hemos logrado algunas conquistas en ese terreno. Pero las desigualdades de género siguen pesando como una losa sobre nuestra humanidad.

En la historia de los trabajadores y las trabajadoras, hoy también, esa persistencia de injustas desigualdades está relacionada, entre otros, con un hecho, el choque entre la lógica que impone un modelo económico y social que quiere someterlo todo a la búsqueda de la máxima rentabilidad y lucro, y la lógica de la vida que ha intentado defender el movimiento obrero buscando conquistar espacios (tiempo) de vida y condiciones de seguridad (derechos) para la vida de las familias trabajadoras, para liberar a trabajadoras y trabajadores de la esclavitud economicista que les instrumentaliza y les dificulta una vida digna.

Ese choque entre rentabilidad y vida, por efecto entre otras cosas de la misma división sexual del trabajo que se ha impuesto, y de la atribución casi en exclusiva a las mujeres también de la tarea de cuidadoras en aspectos esenciales para la vida, las mujeres trabajadoras han ocupado, y ocupan, una posición de mayor vulnerabilidad que se expresa en más precariedad labora, peores condiciones laborales, salariales…, porque también esas tareas de cuidado de la vida son penalizadas por un sistema económico que las ve como una carga, un coste que reduce la rentabilidad.

Por eso, en la lucha por la igualdad es esencial la conquista de una cultura de la vida, del derecho a vivir con dignidad, que ponga en su lugar de simple instrumento la lógica del beneficio y la rentabilidad que hoy nos domina. Para construir “la unidad humana”, que decía Flora Tristán, esa cultura de la vida es esencial, hoy más que nunca.

Eucaristía dedicada a la Mujer Trabajadora

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Con motivo del día internacional de la mujer que se celebra el domingo 08 de marzo, la HOAC de Ubrique, participará de forma activa en la eucaristía del domingo a las 12 horas, en la iglesia de Nuestra Señora de la O. Desde aquí invitamos a todas aquellas personas sensibles con la situación de desigualdad que sigue sufriendo la mujer en el ámbito laboral y el doméstico, a que se sumen a nosotros en esta participación.

Hoy, 8 de marzo de 2015, tal y como llevan haciendo tantas mujeres durante todos estos años sigue siendo necesario luchar contra la injusticia, la precariedad y la discriminación en el trabajo, sin el cual no podremos desarrollar una vida digna.

Si bien últimamente las distancias entre varones y mujeres han disminuido en tasas de paro, tasas de ocupación y de actividad, no es menos cierto que las diferencias siguen existiendo y que el acercamiento no ha sido por mejora de la situación de las mujeres sino por empeoramiento de la de los varones.

Pongamos un ejemplo. En lo que llevamos de año, en Ubrique, contamos con 1176 hombres apuntados en las listas del paro, frente a 1751 mujeres (un 49% más). Además, se han firmado 434 contratos para hombres, frente a 321 destinados a mujeres (un 24% menos).

Son muchas las mujeres en nuestro pueblo, que se ven obligadas a dejar su trabajo para dedicarse al cuidado de los niños o de las personas mayores. Cuando reintentan incorporarse al mercado del trabajo, les es difícil encontrar un empleo, porque llevan “mucho tiempo fuera del mundo laboral”, o porque buscan, en algunas ocasiones, empleos a tiempo parcial. Esta modalidad, incentivada como una pretendida fórmula de conciliación familiar, supone en muchos casos menores ingresos, dificultades en el desarrollo de la carrera profesional y menor protección social. A todo esto los cuidados siguen recayendo fundamentalmente en la mujer, por lo que aún debe soportar la doble carga de trabajo (en el ámbito productivo y doméstico).

Por otro lado, durante la crisis, se está produciendo un incremento del volumen de personas que teniendo trabajo se sitúan por debajo del umbral de la pobreza. De ello tienen una larga experiencia las mujeres trabajadoras. Una de las causas del empobrecimiento de las mujeres asalariadas sigue siendo el resultado de la concentración de su actividad en ocupaciones con salarios más bajos. Además de desempeñar trabajos precarios y con peores condiciones laborales.

Desde la HOAC de Ubrique, vemos necesario seguir defendiendo y promoviendo la dignidad de la mujer así como seguir denunciando este sistema injusto de raíz, creador de esta terrible desigualdad social. El Papa Francisco nos recuerda que “se ha de garantizar la presencia de las mujeres en el ámbito laboral y en los diversos lugares donde se toman las decisiones importantes, tanto en la Iglesia como en las estructuras sociales”.

Expresamos nuestro compromiso de seguir trabajando para superar las diferencias vergonzosas que hoy siguen persistiendo. Al mismo tiempo, convocamos a toda la sociedad, a las organizaciones e instituciones y a la propia Iglesia, a luchar contra un individualismo que nos lleva a pensar únicamente en el bien inmediato de nosotros y nuestras familias, aún a pesar de que se pisoteen los derechos de tantas mujeres, y trabajar por un bien común para todos. Sigamos aportando esperanza junto a todas las mujeres.

Semana de la mujer, incansable trabajadora

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Esta semana culminará el domingo 08 de marzo con la celebración del Día Internacional de la Mujer. Para calentar motores, compartimos aquí algunas reflexiones del Papa Francisco en su exhortación apostólica “La Alegría del Evangelio“:

Es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva (…) en los diversos lugares donde se toman las decisiones importantes, tanto en la Iglesia, como en las estructuras sociales (E.G. 103)

En la Iglesia, las funciones no dan lugar a la superioridad de los unos sobre los otros. De hecho, una mujer, María, es más importante que todos los obispos. (…) Los pastores y teólogos podrían ayudar a reconocer mejor lo que esto implica con respecto al posible lugar de la mujer allí donde se toman las decisiones importante, en los diversos ámbitos de la Iglesia (E.G. 104)