Month: February 2015

Cuaresma: Abandonar la indiferencia egoísta en pos de una fraternidad universal

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“Orad…, pues la carne es débil” (Mc. 14, 38). Es Jesús el que advierte. Tendrás que nadar contracorriente, porque el ambiente no te ayudará a orar. Tendrás que ser tú quien busque momentos para ponerte en sintonía con la muerte y la resurrección de cada día, en la que sigue muriendo y resucitando el Señor. Tendrás que ser tú quien abra el oído para escuchar el rumor del paso del “Otro” en los pasos de tu gente. Tendrás que ser tú quien descubra brotes de vida solidaria y liberada en la atonía de la vida obrera, y resquicios de humanidad en la inhumanidad que genera el sistema. Tendrás que ser tú, como un nuevo “bautista”, el que identifique y señale a Jesús entre la gente que buscan la justicia en medio de la noche. Tendrás que ser tú el que afine la voz, para proclamar, con ternura, una Palabra de Vida, que no es tuya. Tendrás que ser tú el que apriete el paso, para acompañar a los débiles. Y, desde luego, tendrás que ser tú el que abra tu corazón, para que Jesús te lo llene del agua que brota hasta la vida plena, porque, “sin Él, nada podrás hacer”. Tendrás que aprender a vivir en equipo, en comunidad, con los otros en la familia, en el trabajo, en el barrio, porque una vida tan humana no se puede vivir a solas. Tendrás que ser tú el que se atreva a expresar le novedad de “la vida nueva” en tu pequeño mundo, haciendo tuyo sus dolores y sus gozos. Tendrás, una vez más, que atreverte a orar al aire de los pobres y del Espíritu.

Pablo nos hizo ver que la fe en el Cristo resucitado y el seguimiento del Jesús crucificado comporta necesariamente un “con-sufrir con Cristo” y un “con-resucitar con Cristo”. Esta experiencia, hoy, solo la podemos vivir acompañado de las víctimas. Ellas son la imagen del Crucificado, “sin figura, sin belleza, sin rostro atrayente.” Son pobres y, además, aplastados y torturados, “llevados a la muerte, sin justicia”. Extrañamente, los crucificados de hoy, son, para nosotros “luz” que ponen al descubierto la pecaminosidad de este mundo y la injusticia que deshumaniza; son portadores de los valores genuinamente evangélicos; y significan un enorme potencial de esperanza al dejar en evidencia el fracaso de la solución capitalista. Hay que acompañar a los crucificados de hoy desde un compromiso ineludible: bajarlos de la cruz, como la mejor manera de celebrar la Pascua del Resucitado.

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El Papa asegura que pagar salarios en negro es un pecado gravísimo

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El Papa Francisco ha asegurado este viernes que pagar salarios en negro es un “pecado gravísimo” y que los cristianos que lo hacen pero luego dan donativos a la Iglesia están utilizando “a Dios para encubrir la injusticia”.

No haga donativos a la Iglesia para soportar las injusticias que comete con sus empleados. Este es un pecado gravísimo: Es utilizar a Dios para encubrir la injusticia”, ha afirmado.

“No es no comer carne los viernes, hacer cualquier cosita, y después fomentar el egoísmo, la explotación del próximo, la ignorancia de los pobres”, ha agregado en alusión a ese precepto de la Iglesia sobre la abstinencia.

El pontífice argentino también propuso que los fieles se cuestionen si ayudan diariamente a los colectivos más necesitados como niños o ancianos.

Ver noticia completa: http://www.elmundo.es/internacional/2015/02/20/54e7204922601df8238b456d.html

Las leyes que imponen marginación no son voluntad de Dios

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A veces escuchamos a contertulios repetir: “…las deudas se pagan”.

¿Quién puede rezar el Padrenuestro y exigir el pago a quien no puede? Me viene a la memoria el texto de Mt sobre el siervo sin entrañas (Mt 18, 21-35). ¡Qué pena de esta Europa cristiana que ha construido un muro impenetrable alrededor de los negocios para que la fe no pueda entrar en ellos! ¡Una cosa es la fe y otra los negocios!, dicen estos europeos.

Pero para nosotros la fe es la manera de ver las cosas de este mundo como las ve Dios. ¡Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres!

Para la mentalidad judía. los leprosos eran impuros por su enfermedad. Ante esta marginación, Jesús no puede soportar visión de la miseria humana, se conmueve y al tocar al leproso, niega con su gesto que Dios excluya de su favor a nadie, y hace presente la acción divina que saca de su opresión a los marginados. La ley que no tiene piedad de la miseria del hombre es pura ideología y ha de ser erradicada.

La injusticia social motivada por el capitalismo no ha sido «dispuesta» por la amorosa Providencia de Dios, El que se resigna ante la injusticia… peca contra la virtud cardinal de la fortaleza. Jesús jamás fue manso ni resignado ante la injusticia social

Trabajo a cualquier precio

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(Artículo de Antonio Hernández Carrillo, publicado en el ¡TÚ! del mes de febrero)

En este asunto del trabajo hemos llegado a no extrañarnos de nada. Que si gano tres euros la hora, que si para trabajar por cuenta ajena me tengo que hacer autónomo, que si trabajo doce horas con un contrato de media jornada, que si no tengo ningún tipo de contrato, que si trabajo dos horas a la semana cuando me llame la empresa, que si el seguro no me cubre cuando no puedo ir por enfermedad al trabajo, que si… “pero, tengo trabajo” (como si no importatra para nada toda esa retahíla).

Es decir, que teniendo trabajo parece como si todo estuviera resuelto. Las circunstancias, las condiciones, las formas, la retribución, etc. “no tengo más remedio que aceptarlas”. ¿Qué suele pasar al trabajador o trabajadora que se atreve a protestar ante esas condiciones tan antiobreras? Dos cosas a cuál más horrorosa: que se le echa a la calle o que sigue trabajando en esa deshumanización viviendo amargado, aplastado, humillado… pero sin rechistar. Su actividad, desde luego, no es vida ni colaboración, ni realización personal.

¿Qué dice Jesucristo y su Evangelio de todo esto, a veces vivido tan inconscientemente y tan sin salida?

“Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia” (Juan 10, 10), dice el Maestro siempre dispuesto a entregar su vida, y a que la vida prevalezca sobre todo (Marcos 3, 4) porque para él Dios no es un dios de muertos, sino de vivos (Marcos 12, 27). Jesús de Nazaret es la vida (Juan 1, 4), la luz de la vida y el pan de la vida.

Cuando el trabajo no es vida, sino todo lo contrario, ¿qué podemos decir y qué podemos hacer? Ésta es la pregunta que continuamente debemos provocar desde nuestra conciencia humana y cristiana.

Por desgracia, en las circunstancias actuales (no siempre, pero con demasiada frecuencia) se está viviendo y sufriendo a cualquier precio algo tan sagrado como es el trabajo.

Gritemos: ¡trabajo sí, pero no a cualquier precio!

“Hay que pasar de la lucha por la existencia a la colaboración por la existencia”

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30-IndividualismoBienComun (109)Alrededor de 40 personas asistieron el pasado viernes 30 de enero a la conferencia “¿Individualismo o bien común?“, propuesta por la HOAC de Ubrique en el marco de las IX Jornadas por la Integración que organiza la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Ubrique. Al acto acudieron los presidentes de la HOAC de la diócesis de Sevilla y de la zona de Andalucía.

En un lenguaje muy sencillo y asequible para todos, Alfonso Alcaide, ex-presidente de la HOAC general de España, y autor de libros como “Trabajo humano, principio de vida”, desmontó dichos como el de que pasó el tiempo de los trabajos estables, los sueldos que podían mantener a la familia, o que permitían que los hijos de la clase trabajadora pudieran estudiar. “El problema no son los recursos, pues nunca en la historia de la humanidad ha habido más recursos que ahora. La cuestión es a dónde se orienta la sociedad, ya que si se monta todo para que cada persona obtenga el máximo beneficio posible, al ser limitados los recursos, el que consigue mucho lo hace a costa de otros que tendrán menos”. 30-IndividualismoBienComun (105) Frente al montaje individualista que nos hace que nos alegremos más del fracaso de los otros que de nuestro éxito personal (aunque lo políticamente correcto sea decir lo contrario), o que nos llenemos de orgullo afirmando que no debemos nada a nadie, o que nos hemos hecho a nosotros mismos, la naturaleza nos enseña que no hay nada autosuficiente, y que en ella prevalece la dinámica de la interdependencia – pensemos en los ecosistemas, en que unos seres dependen de otros.

El conflicto aparece en las relaciones económicas, en las que se procura el máximo beneficio a toda costa. Trasladamos nuestro modelo de consumo, en el que los productos tienen que ser elegibles, flexibles, sustituibles y prescindibles, a nuestras relaciones personales o laborales, olvidando que las personas no pueden subordinarse a nada. Y, en este sentido, la mejor manera de conocer al ser humano, decía Alcaide, es conocer a Dios. 30-IndividualismoBienComun (102) Al ser la persona creada a imagen y semejanza de Dios, cada ser humano es un ser único, creado para amar y ser amado. De hecho, en la medida en que el hombre ama, encuentra la felicidad. Si todos pensamos cuándo hemos sido más felices en la vida, recordaremos experiencias de querer y sentirnos queridos. Aludiendo a textos del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia (de Juan Pablo II, Benedicto XVI o el Papa Francisco), Alcaide acabó afirmando que el amor, la justicia y la libertad no pueden separse y practicarse de forma independiente, y que para ser felices hay que practicar los tres, sin olvidar que el hombre no es un mero ser social como puedan serlo las hormigas o las abejas, sino un ser comunitario.30-IndividualismoBienComun (108)