Manifiesto

Comunicado con motivo de la fiesta del Primero de Mayo de 2015

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MIRAR EL PASADO, LUCHAR EL PRESENTE, CONSTRUIR EL FUTURO

Comunicado 1 de mayo de 2015 • Día internacional del trabajo

Celebramos un año más el 1 de mayo, día festivo y reivindicativo para el movimiento obrero en todo el mundo, y día también de celebración en nuestra Iglesia, fiesta de San José Obrero, trabajador que nos mostró la dignidad de ser un obrero, herencia que compartió con el propio Jesús.

Para la JOC Y la HOAC, movimientos de militantes obreros cristianos, este día es especial por doble motivo. Como trabajadores, porque lo celebramos codo con codo con nuestros hermanos para que se realice de una vez la dignidad que no vemos reconocida, y como cristianos, porque en Jesús obrero tenemos el mejor fundamento de poder conseguir la utopía que anhelamos: una sociedad de hermanos donde todos y todas podamos tener un trabajo digno que nos permita nuestro sostenimiento y el de nuestras familias, nuestra realización personal y nuestra contribución a esa sociedad mejor.

Hoy nos encontramos con graves situaciones de desempleo, desigualdad, pobreza y precariedad, en todo el mundo. Son signo y consecuencia de una forma de hacer y funcionar en la que la lógica prevalente es la del dinero, no la de procurar garantizar el bien-ser o bien-vivir de todas las personas.

No vivimos tiempos de recuperación laboral y social en nuestro país cuando:

  • hay más de 12 millones de pobres, mientras que la riqueza de los más ricos sigue aumentando.
  • persisten tasas desempleo superiores al 23%, y la precariedad laboral es cada vez mayor.
  • el 90% de los empleos creados en los últimos años son temporales, y muchos a tiempo parcial
  • los trabajadores pobres superan ya el 12%.
  • En 1.700.000 familias, ninguno de su miembros tiene empleo y más de 700.000 no tienen ningún ingreso.
  • más de la mitad de los desempleados (55,71%) ya no cobra ningún tipo de prestación.
  • los desahucios siguen siendo una lacra para tantas familias arruinadas.
  • la mitad de los y las jóvenes están en desempleo, muchos abocados a la emigración forzosa, ocupando puestos de cualificación inferior a su nivel de estudios…
  • las personas inmigrantes engrosan la bolsa de la economía sumergida y tienen los peores salarios.
  • la brecha salarial entre ambos sexos sigue aumentando…

 

Esta situación, estos datos, son fuente de indignación y de dolor. También son una llamada a nuestra conciencia. No se puede construir un mundo que camine hacia la igualdad y la justicia desde las premisas sobre las que funciona nuestra economía nacional e internacional, nuestras relaciones laborales, nuestro funcionamiento social. No hay remedio si no empezamos a poner a las personas y a las familias, especialmente a las más empobrecidas y castigadas, en el centro. Por eso queremos LUCHAR EL PRESENTE, tratando de ser alza-voz del sufrimiento y las esperanzas de tantas personas trabajadoras y sus familias.

En el mundo obrero y del trabajo necesitamos que se promuevan políticas: que recuperen el sentido humano del trabajo, que promuevan trabajo digno, que pongan sus objetivos en erradicar la pobreza y la desigualdad, que fomenten una verdadera participación ciudadana, que defiendan los derechos sociales como un deber de justicia, que defiendan la vida en todas sus etapas.

Ante esta situación recordamos las recientes palabras del Papa Francisco: “No es suficiente con que los pobres recojan migajas que caen de la mesa de los ricos, hay bienes básicos como la tierra, el trabajo y la casa, además de servicios públicos como salud, educación, seguridad o medio ambiente, de los que ningún ser humano debería quedar excluido (…).

Mientras no se logre una distribución equitativa de la riqueza, no se lograrán resolver los males de la humanidad”.

 

Y como seguidores de Jesús de Nazaret en su Iglesia y como testigos de la resurrección, anunciamos la esperanza como programa de acción. Esperanza que nos ayude a cambiar la manera de sentir, pensar y actuar, superando los viejos planteamientos capitalistas del beneficio como único motor posible de la historia, para ir alumbrando y CONSTRUYENDO EL FUTURO, como ya ocurre en muchas partes, alternativas que vayan generando una nueva realidad desde la dignidad y la fraternidad donde la persona sea lo primero.

HOAC Ubrique, 1 de Mayo de 2015.

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7 de octubre: Jornada Mundial por el Trabajo Decente

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Con motivo de la celebración de Jornada Mundial por el Trabajo Decente, el día 7 de octubre, la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), y la Juventud Obrera Cristiana (JOC), han publicado un comunicado con el título: El mundo del trabajo necesita la alegría del Evangelio, en una clara alusión a la exhortación apostólica Evangelii Gaudium.

El trabajo no tiene sólo un fin económico y de beneficios, sino ante todo un fin que atañe al hombre y a su dignidad. ¡Y si no hay trabajo esa dignidad está herida!. (A los dirigentes y obreros de las fábricas de acero de Terni, 20 de marzo de 2014). El problema es no llevar el pan a la casa, esto quita la dignidad. El problema más grave es la dignidad por esto tenemos que trabajar y defender la dignidad que nos da el trabajo”. (Encuentro con trabajadores y estudiantes del sector de la industria. Molise, 5 de julio 2014).

En nuestro país somos muchas las personas y organizaciones que nos preguntamos ¿qué está pasando con el ser humano, con el trabajo y con la sociedad que se está configurando?. Organizaciones sociales como sindicatos, asociaciones de todo tipo, asambleas de parados… organizaciones eclesiales como parroquias, comunidades, Cáritas, Justicia y Paz, y movimientos apostólicos…  estamos trabajando por construir un nuevo mundo donde el trabajo decente sea una prioridad que nos permita vivir con dignidad, construir nuestra humanidad y crear lazos sociales  tan necesarios para construir la fraternidad universal.

Como iglesia no podemos permanecer callados y pasivos cuando las condiciones sociales dificultan que el ser humano pueda vivir con arreglo a su dignidad de hijo de Dios. Como hombres y mujeres creyentes, creemos que la buena noticia del Evangelio pasa por ser buena noticia para el mundo del trabajo. La alegría del Evangelio debe ser también alegría del Evangelio para el mundo del trabajo, para los trabajadores y trabajadoras.