1º de Mayo

La HOAC de Ubrique celebra una eucaristía con motivo del Primero de Mayo

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El pasado domingo 1 de mayo, el equipo de la HOAC de Ubrique celebró la eucaristía con la comunidad parroquial en la misa que tuvo lugar en la ermita del Jesús, a las diez de la mañana. Se leyeron una monición de entrada, unas peticiones y un comunicado final.

Ante el hecho de que en nuestra sociedad, el trabajo ha pasado de ser considerado un bien para la vida a convertirse en un instrumento de producción, desde el grupo de HOAC de Ubrique, nos sentimos llamados y llamadas a romper la lógica de pensar y organizar el trabajo, poniendo en el centro a la persona y no la economía y los intereses de unos pocos; distribuir de manera justa y digna el empleo; reconocer socialmente todos los trabajos de cuidados necesarios para el cuidado de la vida humana; o luchar por condiciones dignas de empleo.

160501 LecturaComunicado

Pinchando en este enlace, puede accederse al comunicado elaborado por la HOAC y la JOC con motivo de la celebración del Primero de Mayo.

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Comunicado con motivo de la fiesta del Primero de Mayo de 2015

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MIRAR EL PASADO, LUCHAR EL PRESENTE, CONSTRUIR EL FUTURO

Comunicado 1 de mayo de 2015 • Día internacional del trabajo

Celebramos un año más el 1 de mayo, día festivo y reivindicativo para el movimiento obrero en todo el mundo, y día también de celebración en nuestra Iglesia, fiesta de San José Obrero, trabajador que nos mostró la dignidad de ser un obrero, herencia que compartió con el propio Jesús.

Para la JOC Y la HOAC, movimientos de militantes obreros cristianos, este día es especial por doble motivo. Como trabajadores, porque lo celebramos codo con codo con nuestros hermanos para que se realice de una vez la dignidad que no vemos reconocida, y como cristianos, porque en Jesús obrero tenemos el mejor fundamento de poder conseguir la utopía que anhelamos: una sociedad de hermanos donde todos y todas podamos tener un trabajo digno que nos permita nuestro sostenimiento y el de nuestras familias, nuestra realización personal y nuestra contribución a esa sociedad mejor.

Hoy nos encontramos con graves situaciones de desempleo, desigualdad, pobreza y precariedad, en todo el mundo. Son signo y consecuencia de una forma de hacer y funcionar en la que la lógica prevalente es la del dinero, no la de procurar garantizar el bien-ser o bien-vivir de todas las personas.

No vivimos tiempos de recuperación laboral y social en nuestro país cuando:

  • hay más de 12 millones de pobres, mientras que la riqueza de los más ricos sigue aumentando.
  • persisten tasas desempleo superiores al 23%, y la precariedad laboral es cada vez mayor.
  • el 90% de los empleos creados en los últimos años son temporales, y muchos a tiempo parcial
  • los trabajadores pobres superan ya el 12%.
  • En 1.700.000 familias, ninguno de su miembros tiene empleo y más de 700.000 no tienen ningún ingreso.
  • más de la mitad de los desempleados (55,71%) ya no cobra ningún tipo de prestación.
  • los desahucios siguen siendo una lacra para tantas familias arruinadas.
  • la mitad de los y las jóvenes están en desempleo, muchos abocados a la emigración forzosa, ocupando puestos de cualificación inferior a su nivel de estudios…
  • las personas inmigrantes engrosan la bolsa de la economía sumergida y tienen los peores salarios.
  • la brecha salarial entre ambos sexos sigue aumentando…

 

Esta situación, estos datos, son fuente de indignación y de dolor. También son una llamada a nuestra conciencia. No se puede construir un mundo que camine hacia la igualdad y la justicia desde las premisas sobre las que funciona nuestra economía nacional e internacional, nuestras relaciones laborales, nuestro funcionamiento social. No hay remedio si no empezamos a poner a las personas y a las familias, especialmente a las más empobrecidas y castigadas, en el centro. Por eso queremos LUCHAR EL PRESENTE, tratando de ser alza-voz del sufrimiento y las esperanzas de tantas personas trabajadoras y sus familias.

En el mundo obrero y del trabajo necesitamos que se promuevan políticas: que recuperen el sentido humano del trabajo, que promuevan trabajo digno, que pongan sus objetivos en erradicar la pobreza y la desigualdad, que fomenten una verdadera participación ciudadana, que defiendan los derechos sociales como un deber de justicia, que defiendan la vida en todas sus etapas.

Ante esta situación recordamos las recientes palabras del Papa Francisco: “No es suficiente con que los pobres recojan migajas que caen de la mesa de los ricos, hay bienes básicos como la tierra, el trabajo y la casa, además de servicios públicos como salud, educación, seguridad o medio ambiente, de los que ningún ser humano debería quedar excluido (…).

Mientras no se logre una distribución equitativa de la riqueza, no se lograrán resolver los males de la humanidad”.

 

Y como seguidores de Jesús de Nazaret en su Iglesia y como testigos de la resurrección, anunciamos la esperanza como programa de acción. Esperanza que nos ayude a cambiar la manera de sentir, pensar y actuar, superando los viejos planteamientos capitalistas del beneficio como único motor posible de la historia, para ir alumbrando y CONSTRUYENDO EL FUTURO, como ya ocurre en muchas partes, alternativas que vayan generando una nueva realidad desde la dignidad y la fraternidad donde la persona sea lo primero.

HOAC Ubrique, 1 de Mayo de 2015.